El gobierno anunció que abrirá un canal para denuncias de «adoctrinamiento» de profesores: Un 0-800 libertario para buchonear ideologías

En un día de paro y mientras docentes y jubilados eran reprimidos frente al Congreso, el vocero lanzó la nueva gran idea para vigilar y castigar, también en las escuelas.

 

La idea, y la amenaza que busca representar, no es nueva. Tampoco lo es la jugada a modo de bomba de humo, el mismo día en que el gobierno reprime a docentes y jubilados frente al Congreso, y se cumple un paro docente de alcance nacional. «Por decisión del gobierno nacional se va a enviar un proyecto de ley para modificar los artículos 11 y 126 de la Ley de Educación Nacional, con el objetivo de penar el adoctrinamiento en las escuelas”, anunció el vocero Manuel Adorni en otra de sus irrupciones rimbombantes en conferencia de prensa. «Además de esto, el Ministerio de Capital Humano se va a encargar de poner a disposición un canal para que los padres y alumnos puedan denunciar el adoctrinamiento y la actividad política que no respete la libertad de expresión. En definitiva, van a poder denunciar cuando no sientan que se esté respetando su derecho a educarse», abundó a modo de conclusión personal. El 0-800 para denunciar «inculcación ideológica» en las escuelas ya había sido lanzado con nulo efecto práctico pero con la misma estridencia por Mauricio Macri en 2015, y antes en la Ciudad, durante su gobierno. Y también fue una idea del actual secretario de Políticas Universitarias, a quien muchos y muchas conocieron tras su posteo en X el mes pasado: “Si sufren de persecución ideológica en una universidad pública o privada, si presencias (sic) adoctrinamiento en una clase en tu universidad o si sos víctima de hostigamiento por tus ideas denuncialo a: denuncias.sspu@educacion.gob.ar”, expresó en la red social X Alejandro Álvarez en su primera comunicación de gestión.

 

Lo que sí es una novedad desde el poder es la abierta instalación de un clima de persecución ideológica y violencia creciente que es propiciado desde el gobierno nacional, sus usinas de información y su bien estructurada estrategia digital, ejército de trolls incluido. Y es en este territorio novedoso en el que se engarza, más peligrosamente, un anuncio de este tipo. Tuvo su construcción previa, con un momento destacado en la participación de Javier Milei en un acto de inicio de clases en su ex colegio, el eclesiástico Cardenal Coppello. Allí, en medio de un discurso plagado de «adoctrinamiento» libertario, había apuntado contra una profesora de la Universidad de Belgrano por “perseguir por liberal” a Iñaki Gutiérrez, el influencer y cuestionado asesor comunicacional del Presidente. No sólo eso: le pidió al secretario de Educación, Carlos Torrendell, allí presente, y a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello (área de la que ahora depende Educación), que “pongan en orden el desborde que hay en la Universidad de Belgrano”. Lejos de defender a su profesora, o cuanto menos alguna idea de autonomía universitaria, desde la institución salieron a aclarar que la profesora no trabaja más allí y a elogiar al alumno en cuestión.

El «segundo acto» fue un reciente video Malvinas de un acto en la localidad de Verónica, en la provincia de Buenos Aires, donde la frase de una docente («Los medios de comunicación convencieron a la sociedad que ir a la guerra estaba bien y que era necesario») provocó el reclamo de algunos de los excombatientes presentes y la polémica con otros y, una vez detectada su pertenencia gremial, se insertó luego en la maquinaria de guerra de trolls en redes. “Nos entristece ver contenidos en aulas y en actos teñidos de militancia ideológica”, fue la frase de Adorni en su conferencia que linkeó con el video que hicieron viral, y que también citó.

Qué dice la ley
Como suele suceder con los anuncios del vocero, y del propio Presidente, los responsables de las áreas de gobierno comprometidas se enteran al mismo tiempo que la audiencia de la nueva idea. Así, desde Educación admitieron ante Página/12 que no hay conocimiento de cuándo, cómo, con qué parámetros y sustentos, se implementaría la mentada «línea anti adoctrinamiento» que propiciaría acusaciones y vigilancia ideológica en las escuelas.

El artículo 11 de la Ley nacional de educación define cuáles son los fines y objetivos de la política educativa nacional. Menciona los valores éticos y democráticos de la participación, la libertad, la diversidad cultural, la igualdad y el “respeto de las diferencias entre las personas sin admitir discriminación de género ni de ningún otro tipo”. El otro artículo aludido, el 126, apunta a los derechos y deberes de las y los estudiantes, y allí se habla entre otras cosas del «respeto de la libertad de conciencia». También del derecho a “participar de la toma de decisiones” sobre la institución e “integrar centros, asociaciones y clubes de estudiantes” en el marco de la vida democrática.

Con Bolsonaro como guía
“Milei copia el proyecto de Bolsonaro y hace el intento de establecer un régimen totalitario de contralor y censura de la libertad de cátedra y de pensamiento”, criticó el diputado y secretario general de la CTA Hugo Yasky. Aludía así al movimiento de derecha “Escuela sin partido”, que el brasileño tomó como bandera al asumir, y que entre otras cosas promovía la prohibición de todo lo que parezca «ideología de género», la educación a distancia, la vuelta de materias como Educación Moral y Cívica –que no existían allí desde el fin de la dictadura–. En su gobierno también alentó -más similitudes- los vouchers educativos. El expresidente de ultraderecha del vecino país ha alentado en más de una oportunidad a los estudiantes a filmar y denunciar por «adoctrinamiento» a sus profesores.

“La Ley de Educación ya garantiza que no hay que adoctrinar. Lo que en todo caso habría que garantizar ahora es que no se haga lo que hizo Milei en su colegio”, observó el exministro de Educación Daniel Filmus, recordando aquel discurso de Milei en el Coppello, plagado de rosarios contra «el comunismo», «el marxismo» y “los asesinos de pañuelos verdes”.

“El anuncio es una provocación porque viene de la mano de una campaña de desprestigio a la educación pública en todos sus niveles”, marcó Amanda Martín, secretaria general adjunta de la Asociación de Enseñanza Media y Superior (Ademys) y docente de nivel medio y superior. Para la docente, “adoctrinar es inculcar de forma acrítica ideas” y eso, según manifestó, “no sucede en la educación pública donde se garantiza la pluralidad”.

Para María Laura Torre, secretaria adjunta de Suteba, el anuncio fue “una provocación más que no va a distraer la lucha” de los docentes que concretaron un paro nacional. “Es un título para la tribuna que tiene que ver con cercenar y quitar libertades, pero al que ningún legislador va a tomar con seriedad. Y un gesto de violencia muy grande, porque mientras se anunciaba a nosotros nos estaban reprimiendo», advirtió.

El slogan del «adoctrinamiento» es un clásico entre las banderas liberales y, es de esperar, seguirá trabajándose como tópico desde el gobierno. El escritor Martín Kohan se había referido a esta construcción en una producción de la Universidad de las Artes (UNA), donde también es docente. «Para que exista y funcione el ‘adoctrinamiento’ hacen falta por lo menos dos elementos: uno, la palabra autoritaria y unidireccional del docente. Y otro, el estudiante cuya cabeza esté lo suficientemente hueca como para que la palabra del docente sea recepcionada pasivamente, sin hacer nada con ella», describió. «Y esto no es lo que ocurre en la cotidianeidad de un aula, ni justifica una caracterización general del estado de la educación en la Argentina», concluyó.

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Actualizada: 5 de abril de 2024 — 10:17