Los riesgos sobre la integridad territorial argentina

«La recuperación de las Islas Malvinas y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».
Ian Fleming, agente de los Servicios de Inteligencia Británicos, periodista y escritor dijo: «Una vez es casualidad. Dos veces es coincidencia. Tres veces es una acción del enemigo».

Patricia Bullrich: «Pfizer…las Islas Malvinas se las podríamos haber dado». No es un error.
Si a esas palabras sumáramos:

Mauricio Macri: «La verdad es que los temas de las soberanías con un país tan grande como el que tenemos nunca los entiendo… Es más, creo que las Islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina».

Fernando Iglesias: «¿De dónde nace la inacabable vocación por la ´recuperación´ de unas islas que nunca formaron parte de la República Argentina?».

Lucas Llach: «Yo entregaría no sólo las Falklands sino todo Tierra del Fuego a England, así nos sacamos ese apéndice que le encarece la vida al pueblo».

Sabrina Ajmechet: «Las Malvinas no existen. Las falkland islands son de los kelpers».

Y muchas otras pruebas que sumamos en nuestro escrito «Acción Ciudadana Preventiva», llegaríamos a una conclusión: no es un error, es «la acción del enemigo».

¿Qué motivación tendría una aspirante a la presidencia de la Nación de manifestarse desaprensiva con la integridad territorial Argentina, pero además contradecir nuestra Constitución Nacional?

«La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».

¿Ser bendecida por las Potencias Extranjeras que se verían beneficiadas por contar pacíficamente con territorios, mares y enormes riquezas bajo el dominio de la OTAN?

Las Malvinas son argentinas, de esto no duda nadie. Ni en la Argentina, ni en América Latina, ni en las Naciones Unidas. Un acto de fuerza fue el que desplazó al gobernador Luis Vernet, su familia y pobladores argentinos de las Islas, para trasplantar una población británica que le permitiera mantener a perpetuidad la posesión colonial.

El Reino «mantuvo la pureza de la raza» impidiendo que en aquel territorio se asentaran argentinos. Una trampa sistémica para seguir saqueando la riqueza ictícola del país, las posibilidades de explotación hidro-carburífera, mantener una base militar desproporcionada que le permite mantener el domino geopolítico del paso bioceánico, y otras.

Podemos recuperar las Islas Malvinas, pero la primera condición es que no se quiebre nuestra voluntad. El 16 de enero de 1833 la ARgentina protestó ante el Reino Unido. Desde ese momento hasta la actualidad fue una política de Estado inalterable.

Hasta este momento en que le Reino empieza a lograr su máxima ganadora: «Divide y reinarás».

Frente a ellos la Unión Nacional surge como una necesidad de supervivencia. Patricia Bullrich y su equipo no respetan la Constitución, ponen es serio riesgo la integridad territorial de nuestro país y abren una grieta sobre un tema que une a los argentinos.

Actuar preventivamente, alertando a los compatriotas sobre esta situación, es un deber de todos los argentinos. «Cuando la Patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla». José de San Martín.

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Actualizada: 19 de marzo de 2023 — 23:57